Banda de pasacalle

Es una banda conformada por fieles que tiene por misión animar las procesiones de las festividades patronales. En él confluyen la organización social a través de una entidad colectiva encargada de dar forma a las fiestas patronales El Cabildo, la apropiación social del ámbito sagrado a través de un administrador de las iglesias excepcionalmente dotado de funciones eclesiásticas como lo es El Fiscal que hereda el prestigio y función social del chamán Huilliche, una forma musical que identifica a una localidad y porta elementos de origen occidental en las marchas prusianas y una procesión que contiene elementos sagrados del Nguillatún y que encuentra visibilidad en el templo que articula la devoción. Generalmente presenta una conformación estable en el tiempo, a la que se suman esporádicamente fieles que generalmente van a pagar mandas o rendir una ofrenda devocional a través de la interpretación musical. Cada banda de pasacalle interpreta un ritmo distintivo de la capilla de su localidad, el que ha sido traspasado de generación en generación desde la época colonial. El conjunto instrumental es conformado por acordeones, guitarras, bombos y redoblantes, que acompaña con toques de marchas las procesiones de santos durante las fiestas religiosas de cabildo o comunitarias. Algunas de las fiestas donde pueden encontrarse estas bandas son: Fiesta de los Indios Caciques de Calbuco, Fiesta del Nazareno de Cahuach, Virgen de Lourdes de Llingua, Rilán y Huyar Alto.

La música que hoy llamamos pasacalles se llamó marchas hasta hace unas décadas. Esta música se incorporó -durante el proceso de evangelización- a las procesiones y otros momentos ceremoniales con el sentido de embellecer la ofrenda y protocolizarla.
Es la banda del Cabildo con música de acordeones, guitarras, bombos, tambores y cajas. Se perdió el violín y los pitos de cañas. Un texto de 1880 dice:
"... i en medio del animado grupo se distinguió una banda de música que tiene mucha fama en las islas. De todas ellas se conoce la célebre música del “ Dios de Caguach”: tres indios con violín, flauta i clarinete. Los instrumentos que estaban bien hechos han sido labrados en la isla misma y su material es de alerce, quila y luma; !as cuerdas son de tripas, etc. La música nos sorprendió por ser mucho mejor de lo que habíamos esperado. El Canto de la Congregación en la capilla no fue tampoco malo, pero me parecía tener un ritmo mui ligero
Hoy la banda se arma desde un acordeón. Luego viene la percusión; la guitarra no es considerada sino como un acompañamiento del que se podía prescindir: “...las mujeres tocan las guitarras”, dice un músico, con cierto desdén.

Las bandas de PASACALLES son conjuntos formados por tres o más músicos que tocan en una PROCESIÓN religiosa dando con esto marcialidad a toda la ceremonia.

Todas las bandas interpretan una pieza musical, de marcado ritmo y marcialidad, herencia de cada comunidad. Así estas músicas aparecen como banderas sonoras de cada pueblecito –con un color musical propio- aunque en sus orígenes sea la misma pieza musical en todo Chiloé.

Estas marchas son llamadas PASACALLES, nombre que se ha popularizado en las últimas décadas.
En 1630, comienza la misión melodiosa del misionero jesuita Francisco van den Bergh y su ayudante el hermano Luis Berger, quienes incorporan la música a los cultos de la misión chilota como instrumentos de ‘propaganda fide’ (propagación de la fe).

Hay bandas que son permanentes en una comunidad, mientras que otras se forman ocasionalmente para una celebración, convocadas generalmente por alguna instancia de la organización religiosa local quienes “buscan a los músicos”. Las dos bandas de Calen son del primer tipo; la banda de los Paichiles la formó una familia hace ya un siglo; la otra existe desde los 80’, pero con intérpretes fijos. Distintas son las bandas de Achao y poblados vecinos cuyos músicos no siempre son los mismos y participan en las distintas capillas del sector.
Las bandas de pasacalles tocan para la Fiesta Patronal del pueblo y, en algunos casos, para otras ocasiones similares. En celebraciones más complejas como las de Caguach la banda forma parte de diversas liturgias como las procesiones, los juegos de banderas, los paseos o rodeos, la preba o regata y para la llegada de las cofradías de los Cinco Pueblos.

Las bandas lo integran acordeones (diatónicas y apianadas), guitarras, percusión (bombos, tambores, cajas o redoblantes, panderos) y flautas o pitos (caña/ metal) y, excepcionalmente en la banda de los Paichiles de Calen utilizan un aerófono: la diuca. El violín, que aisladamente todavía se aprecia en algunas bandas, fue desplazado por la acordeón, después de los 60’. Lo más común es encontrar un acordeón, una guitarra y un bombo.

Los pasacalles, hoy, son las expresiones musicales más sinceras de las comunidades que resguardan la pieza heredada, pero la ejecutan con los colores de las modas.
Contreras en su estudio señala que el pasacalle, desde el punto de vista musicológico, tiene su origen en Europa y morfológicamente junto con el pasacaglia evolucionaron generando nuevas formas musicales. Agrega que los pasacalles de Chiloé son morfológica y estructuralmente formas cerradas, y no han dado lugar a ninguna otra forma derivada de ellos aunque han generado sucesivas creaciones y recreaciones. (Contreras Scorsoni, Víctor. 1996. Pasacalles de Chiloé. Castro: Multimedios Chiloé).

Los integrantes de estas banditas son músicos que tocan en las fiestas de su comunidad. Ese hecho hace que arrastren influencias de esa música festiva y la sincretizan en los pasacalles que suenan distinto en cada época y en cada pueblo. Hoy las influencias más notorias son del vals, la cumbia y las rancheras mexicanas.
Los músicos tocan hieráticos sus instrumentos; con la solemnidad propia del rito. El pasacalle es marcial y reiterativo; suena por sobre la multitud, apagando el canto lastimero y conmiserativo a la imagen devota; se sobrepone al tañido de la campana, que más que tocar canta. La banda encabeza la multitud como un mascarón de proa que ordena el caos sonoro. Crea una columna vertebral armoniosa y con ritmo, dando arquitectura a una masa intuitiva que arrastra una épica arcaica, caminando en un espacio “in illo tempore”, desafiando épocas primordiales. Memorias de la historia íntima de estas pequeñas comunidades.

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