Cantería

La cantería es la manufactura en piedra caracterizado por materiales ígneo locales, intervenidos con técnicas convencionales de golpe cincelado y pulido. Esta artesanía se caracteriza como el el arte de labrar la piedra para su empleo en construcciones.



Los diferentes artesanos que participan en el proceso se denominan cabuqueros, entalladores, canteros y tallistas o labrantes. Los canteros por lo general son de sexo masculino y practican el oficio de la cantería, consistente en extraer y esculpir la piedra, para aplicarla a diversos usos. El oficio de cantero tiene varias especialidades que van desde quienes obtienen la piedra de las canteras y la dimensionan para su uso posterior (canteros propiamente tal), pasando por quienes labran volúmenes y formas utilitarias (labrantes), hasta quienes esculpen figuras de mayor complejidad y creatividad (tallista).



Los canteros son artesanos que habitualmente utilizan el cincel, el punto, la cuña y la masa o martillo, para dar forma a la piedra. A estas herramientas manuales se le suman en la actualidad algunas máquinas que en ningún caso reemplazan la fuerza de sus brazos y la habilidad de sus manos. El trabajo de cantera se ha mecanizado en gran parte, ocasionado la desaparición paulatina de los oficios de cantería. Las destrezas de los canteros generalmente incluye las técnicas convencionales de cincelado, pulido y modelado.

La tradición cantera en Chile se habría presentado en forma bastante asimétrica, dado que el territorio estuvo poblado por culturas diferentes y con diversos estadios de desarrollo tecnológico. Hasta antes de la llegada del español era posible encontrar en el extremo norte del país, culturas que habían desarrollado en piedra importantes expresiones arquitectónicas e imagineras. Pero en la medida que avanzamos hacia el sur, salvo la producción de puntas líticas de proyectiles, el trabajo en piedra es cada vez más escaso, en incluso inexistente.



Conforme a este panorama, el pueblo atacameño o Lican Antay ha sido la cultura que en el pasado alcanzó un mayor desarrollo en la cantería y artesanía en piedra. Los atacameños se han destacado tanto por su cantería utilitaria como por la prolífica creación de imágenes. Uno de los mayores y más destacados centros canteros atacameños es Toconao, que se caracteriza por una imaginería mitológica y antropomorfa. También destaca en este poblado la fabricación de souvenir, consistente en réplicas a escala, que tienen como temática la arquitectura local, elaborada en piedra volcánica gris de textura porosa.



En el Norte Chico encontramos otra gran tradición cantera radicada en la localidad de Combarbalá. Aquí se encuentra una piedra única en el mundo y exclusiva de este zona: la combarbalita, extraída en la misma localidad de yacimientos ubicados en cerros intrusivos de la cordillera de la Costa. Se trata de una piedra de composición blanda, de coloración heterogénea que varía entre los colores rojizos, blancos, marrón-amarillo y verde. Esta piedra que en 1993 fuera declarada ""Piedra Nacional de Chile"" por decreto de ley, es la base una cantería artesanal dedicada principalmente a la creación de objetos ornamentales tales como platos, ceniceros, miniaturas de iglesias, vasijas, crucifijos, entre otros. En menor grado se ha utilizado para realizar esculturas y piezas de arte.



En Chile central la cantería habría comenzado a desarrollarse en la colonia, principalmente en la elaboración de piezas de mampostería, fuentes y pilas, pilastras, dinteles, canales, morteros y otros. Esta tradición se ha conservado viva en al menos dos comunidades de maestros canteros, los que destacan por el apego a conocimientos y técnicas arcaicas. Los canteros de Colina son una de las comunidades de artesanos con reconocida trayectoria. De sus talleres salían los adoquines y soleras con las que hacia fines del siglo XIX se urbanizaban las calles de Santiago.

Otro colectivo destacado en el cultivo de esta disciplina corresponde a los canteros de Pelequén, quienes poseen una cantería que formal y técnicamente presentan una correspondencia con la cantería de Colina. Tal vez lo más distintivo de esta cantería está en la piedra rosada o ignimbrita, extraída de la cantera de Rigolemu Piedra Rosada. Aunque los registros de propiedad de esta cantera corresponden a 1840, se actividades cantera en el siglo XVII.

En la localidad de Quinamávida encontramos una cantería en base a piedra toba o tufo volcánico, que es un tipo de roca sedimentaria, de consistencia porosa, formada por la acumulación de cenizas u otros elementos volcánicos expelidos por los respiraderos durante una erupción. Su velocidad de enfriamiento es más rápida que en el caso de rocas intrusivas como el granito, basalto, o andesita y con una menor concentración en cristales. Con esta piedra se elaboran utensilios y piezas ornamentales o decorativas.



Otra tradición cantera destacada la encontramos en la Isla Grande de Chiloé, en la península de Lacuy, al norte de la ciudad de Ancud. La confección de artefactos de piedra cancagua es una labor tradicional desarrollada por las familias de este sector, aprovechando las vetas naturales de esta piedra ubicadas en los acantilados del sector de Yuste. La cancagua es una piedra arenisca de consistencia blanda, con gran capacidad de retener el calor, por lo que se ha ocupado principalmente para la confección de estufas, hornos y braseros, los que recorrían en lanchas veleras toda el área cultural de Chiloé para contener el fuego, calentar los hogares y preparar el pan. Con el tiempo braseros y hornos fueron relegados a un olvido casi total por la aparición de las estufas y cocinas a leña y gas. También ha sido relevante la fabricación de ladrillos de este material, utilizados en diversos tipos de construcciones, destacándose los fuertes y baterías coloniales presentes en la comuna de Ancud, y edificios públicos como los torreones del Museo Regional y el Mercado Municipal de Ancud. A partir de las últimas décadas del siglo pasado, coincidente con la apertura de Chiloé al turismo masivo, se ha comenzado a confeccionar artefactos sin fines utilitarios, destinados exclusivamente para su venta como souvenir, siendo ellos principalmente figuras pequeñas que representan a los seres de la mitología chilota.



Por último, parece importante resaltar lo que va quedando de la cantería rapanui, que antaño se distinguió por la maestría de los artesanos que modelaban reproducciones en miniatura de los moai maea y otras figuras propias de las tallas guardadas en cavernas familiares. Hoy esta cantería está fuertemente debilitada y desvalorizada por la fabricación de piezas que simulan tallas auténticas, pero que en realidad corresponden a piezas moldeadas con hormigón de expansión con aspecto de piedra volcánica.

Registros (17)