El circo con tradición familiar, da cuenta de una identidad propia, que considera una gran variedad de conocimientos, técnicas, prácticas, y tradiciones que han sido transmitidos de generación en generación por más de 200 años en los que ha estado presente en Chile. Este modo de vida, asociado a un arte del espectáculo, itinera casi todo el año por todo Chile y sin embargo define una comunidad con una fuerte pertenencia y cohesión que conforma un espacio cultural único, móvil y dinámico muy arraigado a la tradición y a la estructura familiar. 

El circo de tradición familiar se estructura en una espacialidad e icónica propia, asociada a la carpa, la pista, las casas rodantes, entre otros. En estos espacios tiene lugar la función y la vida en general, definiendo un espacio cultural comprendido como trashumante.

La comunidad circense está conformada por familias y clanes familiares, que se desempeñan o se han desempeñado en este arte del espectáculo y que por ende consideran este modo vida aclanado, protector de sus tradiciones, valores y modo colectivo de vida fuertemente solidario. 

La comunidad circense es multifuncional y, por tanto, sus integrantes van cambiando de oficio según la edad. En ella se integran mujeres, hombres, niñas y niños, quienes realizan la práctica desde temprana edad, asumiendo diversos roles en las distintas etapas del ciclo vital.

Los saberes y técnicas se transmiten mediante la oralidad y asociados a la práctica, de generación en generación, principalmente entre familias consanguíneas, resguardando esta transmisión como parte de su modo de vida.

  • Identificador SIGPA: E3361
  • Folio: 2019_006
Ubicacion
Fotografías