Sergio Alfredo Guzmán Flores es titiritero y desarrolla su oficio desde la confección de los muñecos en papel maché, esponja, materiales reciclados, entre otros, hasta la creación de las obras, las escenografías, la puesta en escena y todos los elementos asociados a estas.
Este arte lo heredó de sus padres, Tito Guzmán Vallejos, reconocido como Tesoro Humano Vivo en 2016, y Luisa Flores, quienes le transmitieron sus conocimientos de forma espontánea y lúdica, primero como un juego y luego como acompañante durante las presentaciones. Actualmente, practica el teatro de títeres junto con su esposa, hijos y nietos, manteniendo así la transmisión familiar de este oficio.
El teatro de títeres le permite crear y dar vida a muñecos, cuentos y personajes, a través de los cuales busca enseñar y transmitir tradiciones, cultura, mitología y conocimientos relacionados con los pueblos originarios. En esta práctica, se da vida a muñecos, elementos y objetos mediante las manos y la voz, utilizando diversas técnicas, como hilos, sombras y cartón, entre otras.
Considera que se trata de un arte milenario en el que se representan obras clásicas de la literatura o de autoría propia, y en el que están presentes elementos como la interacción con el público, la picardía criolla y lo lúdico. Asimismo, reconoce el teatro de títeres como una herramienta eficaz para la enseñanza y la transmisión de valores, tradiciones y cultura hacia los niños y el público en general.
Sergio Guzmán desarrolla esta expresión artística en distintos lugares y ocasiones, como teatros, colegios, juntas de vecinos, casas particulares, plazas, fiestas costumbristas y celebraciones de fin de año, entre otros. Considera que el teatro de títeres es una expresión artística profundamente arraigada en la cultura popular a nivel mundial.