Titiritero. Se desempeña desde el año 2002 en labores de animación infantil. Su ingreso a este rubro fue a través de su esposa, Makarena Zúñiga, quien también es cultora, a lo que se suman su desplante vocal y habilidad para la confección de títeres.
En su trayectoria, ha trabajado en el espacio público, así como en diversos eventos, celebraciones y festividades, ampliando cada vez más su oferta de animación infantil por medio del emprendimiento fundado junto a su esposa, “Producciones Mackaruchi”. La profundización de su quehacer le ha permitido innovar y desarrollar nuevas técnicas, tales como los títeres animatrónicos y los escenarios virtuales.
A través de Producciones Mackaruchi, ha participado en diversos proyectos e iniciativas, recorriendo todos los colegios de la capital regional con su arte, cuestión que orgullosamente le permite transmitir mensajes y valores positivos respecto del cuidado del medioambiente y la sana convivencia.
Juan Luis comparte el siguiente testimonio: “Nuestra labor nos permite entregar cuentos y narrativas que promueven enseñanzas nobles. Sabemos que los títeres fueron creados para contar historias desde tiempos inmemoriales. Es por esto que nos resulta muy gratificante cada vez que terminamos una obra o un cuento de títeres, realizarles preguntas a las y los niños y darnos cuenta de que se ha logrado entender el concepto final o la enseñanza que se ha pretendido transmitir: el cuidado del medioambiente, no desperdiciar el agua, fomentar el reciclaje, aprender a compartir, la conciencia sobre el daño que causa el acoso escolar, entre otros temas abordados, nos da a entender que todo el esfuerzo y posterior desarrollo de la obra ha marcado huella en espectadores de cualquier edad. Es por lo mismo que ser titiritero no es solamente mover un muñeco, sino que es una gran responsabilidad”.