María Alicia Góngora es constructora de marionetas y de muñecos mediante diversas técnicas, y también confecciona sus propios vestuarios. A lo largo de su vida ha sido creadora de diversos programas de trabajo destinados a niños y niñas con distintas capacidades, jóvenes sumidos en la droga, niños y niñas delincuentes, mujeres violentadas y personas adultas mayores. Se inició como titiritera en 1988, cuando, con dos hijos y separada, integró una olla común dirigida por la reconocida dirigenta social Herminia Concha Gálvez, mujer que luchó durante la dictadura militar contra las enfermedades, la pobreza y el hambre de los pobladores de la población Bosque 1 de La Pincoya. En ese contexto, las y los pobladores se organizaron para llevar a cabo esta actividad clandestina, situación que terminó con la detención de Herminia y su familia, quienes fueron torturados, encarcelados y vejados por el régimen de Pinochet.
Ante estas circunstancias, y con 24 años, María Alicia quedó a cargo de la olla común Victoria. Con el propósito de darle otra connotación al simple trámite de ir por comida, junto a algunos compañeros decidió presentar un proyecto al extranjero, recibiendo recursos que les permitieron contratar al locutor de radio y titiritero Jhon Maulen, de Radio Tierra, quien comenzó a realizar las clases junto a cuatro varones y María Alicia. En esos tiempos, esta actividad también estaba prohibida, pero aun así, con un teatrino, títeres y un grupo de niños formaron el Taller Infantil Victoria, donde confeccionaban Muppet, títeres de varilla y de guante. También soñaban y creaban, cada 11 de septiembre, un muñeco llamado “Perrochet”, al que quemaban en la plaza de La Pincoya.
A lo largo de este recorrido, formó parte de varias compañías de teatro de títeres, entre ellas La Cuncuna de Mujeres e Indira y Randy, junto a sus hijas. Durante todo este proceso de vida y trabajo artístico, también estuvo al cuidado de sus hijos, especialmente de Michel, quien nació con síndrome de Down. Al tener que hacerse cargo sola de su familia, le resultó muy difícil solventar todas sus necesidades.
En el año 2000 conoció a su maestro Guillermo Gutiérrez Benson, experto marionetista, quien junto a su hermano César conformaba la compañía Willy y César, ambos artistas nacionales e internacionales. Con él aprendió la manipulación y confección de marionetas, técnica que llegó a amar profundamente. Junto a su maestro trabajó en calles, colegios, fiestas particulares, plazas y circos, experiencia a partir de la cual nació la compañía de marionetas Geppetto. Este trabajo le abrió nuevas puertas para su desarrollo personal y familiar, llevándola a trabajar para la Caleta Norte, con David Órdenes, en colonias urbanas y en talleres T.A.P. (Talleres de Aprendizaje, Pedagógicos).
En el año 2001 ingresó a la Ilustre Municipalidad de Huechuraba, donde trabajó en las áreas de la mujer, particularmente en violencia intrafamiliar; adulto mayor; jóvenes en prevención de drogas; y discapacidad.
En 2015 descubrió el teatro de títeres en miniatura Lambe Lambe, con sus diversos mini escenarios y varias mini obras, realizando presentaciones en FILSA, Italia y parques de Santiago.
Uno de los aspectos que más orgullo le genera de su trayectoria es la transmisión de sus conocimientos a niños y jóvenes en situación de discapacidad, especialmente porque su hijo Michel fue su alumno durante muchos años. Sacar de su rutina a jóvenes sin escolaridad y con desarrollo limitado ha significado para ella un logro maravilloso. A través de actividades como pintar, coser y rellenar duendes, hadas, espantapájaros, títeres y marionetas, así como actuar y bailar con los muñecos en La Moneda, bajo el mando de la presidenta Michelle Bachelet, ha buscado generar espacios de participación, creatividad y expresión.
Asimismo, ha trabajado con adultas mayores, ayudándolas a salir del aburrimiento y a recuperar la posibilidad de soñar, creando nuevamente con sus manos temblorosas y volviendo a creer. También ha acompañado a mujeres violentadas en distintos ámbitos, quienes, al sentir que alguien volvía a creer en ellas, fueron capaces de confeccionar flores y corazones.
Del mismo modo, ha trabajado con jóvenes sumidos en la pasta base, quienes, con gran sacrificio, lograron confeccionar muñecos con hilos y crucetas y fueron capaces de mostrar al mundo, mediante un hermoso espectáculo, que podían manipular una marioneta y sentirse orgullosos de sus logros.
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