Los colchanderos y las colchanderas de la comuna de Trehuaco en la región del Biobío, son una treintena de cultores y cultoras de la cuelcha, una trencilla fina de paja de trigo que se usa en la confección del sombrero chupalla. Esta práctica, que en Chile tiene antecedentes al menos desde comienzo del siglo XIX, es una tradición trehuaquina que implica un conjunto de saberes que abarcan tanto el conocimiento del entorno, la confección misma de cuelcha y las especies vegetales que se utilizan en el teñido de la paja. Surge de la necesidad de los campesinos de cubrirse de los rayos del sol al efectuar trabajo agrícola y actividad ganadera en los predios de la comuna.

La técnica de colchar es una actividad que se realiza para obtener la cuelcha, la cual es vendida más tarde como suministro para la elaboración de chupallas, bolsos, alfombras y distintas artesanías. Se basa en un proceso desde la siembra, cosecha y secado del trigo colorado para comenzar a trenzar la cuelcha, que puede ser de 3, 4, 5, 7, 9, 12 o 16 pajas. Los integrantes de esta agrupación aprendieron esta técnica desde aproximadamente los siete años, actividad heredada de sus padres, y los ha acompañado a lo largo de su vida, convirtiéndose esta actividad en parte de su historia e identidad local.

Se debe destacar que los cultores además de colchar, son participes y protagonistas de todo el proceso, comenzando con la fertilización de la tierra con salitre blanco para preparar la siembra del trigo colorado, la que se realiza en mayo o junio, fecha en que comienzan las lluvias y la tierra está más blanda para ser trabajada. Posteriormente se realiza la siembra, que a diferencia del trigo para consumo, las semillas deben ser sembradas más cercanas entre sí. Entre diciembre y enero se entra en la etapa de cosecha de trigo, el que luego de ser cortado y hacer los amarros, es trasladado a la era, donde se encaeja, es decir, se juntan las cabezas, se emparva y se dejan secando al sol hasta medio día, para luego ser machacado y proceder a la separación del trigo de la paja. El proceso continúa con la preparación de la paja; se arman atados, se limpia, se despitona, se blanquea o se tiñe con especies como maqui, colliguai, eucalipto, peumo o quilantral. Luego, se aparta la paja de acuerdo a su grosor, que dependerá de la artesanía que se quiera fabricar, luego se corta la cabeza de la paja y finalmente se remoja la cantidad de paja que se requiera por unos diez minutos, para que esté apta para comenzar a colchar.

Esta actividad la desarrollan hombres y mujeres de los sectores de Antiquereo, Pachagua y Tauco todos los días del año, y en paralelo a sus actividades cotidianas. Es muy fácil encontrarse con ellos colchando, mientras cuidan a los animales, cocinan, trabajan la tierra, y mientras mantienen conversaciones y socializan con sus pares. Un trehuaquino perteneciente a estos sectores, se caracteriza por andar trayendo bajo el brazo su rollo de cuelcha, trabajándolo con tanta agilidad y paciencia para comercializarlo y llevar el sustento a su hogar. Por lo tanto, el alcance territorial de esta actividad alcanza la totalidad de los sectores antes mencionados y a las comunidades vecinas que abastecen los cuelcheros trehuaquinos de materia prima para la confección de chupallas, por ejemplo, los artesanos de Ninhue, Reloca, Chillán, etc.

Hoy en día la forma más común de colchar es con 4 pajas de trigo colorado, siendo la materia prima para la típica chupalla, que mientras más fina sea la cuelcha, más valorada es por los usuarios. Antiguamente, se trabajaba con mayor cantidad de pajas, pero por un tema de comercialización se limitan al trenzado de 4 pajas. Sin embargo, la técnica de colchar con más cantidad de paja aún perdura en el conocimiento de los adultos mayores de estas localidades.

En la actualidad, la comunidad quiere que esta artesanía no se pierda y luchan a diario con intentar traspasar esta técnica a sus hijos. Tarea que les resulta muy difícil, ya que los jóvenes buscan mejores condiciones laborales y económicas emigrando a las grandes ciudades, y desarraigándose de este tipo de actividades que no generan grandes ingresos. Es por este motivo, que es fundamental rescatar y potenciar esta técnica para que perdure en el tiempo, siendo valorada y reconocida como parte de la identidad de los habitantes de Trehuaco.

Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos 2015


Se entrega el reconocimiento Tesoros Humanos Vivos a las colchanderas y colchanderos de Trehuaco por desarrollar un oficio que implica conocimiento de la naturaleza, cultivo de la fibra vegetal y una delicada técnica de trenzado de la paja de trigo colorado para la obtención de la cuelcha, producto básico para la confección de chupallas y sombreros característicos del vestir campesino y del huaso chileno.

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