"Claudia Ulloa ha dedicado gran parte de su vida al arte del bordado, una práctica que comenzó en su juventud y que se consolidó al integrarse al Taller de bordadoras de Isla Negra. Su formación inicial estuvo marcada por la enseñanza de las monjas en su colegio, donde aprendió técnicas de bordado tradicional como el rococó, además del tejido a palillo y el crochet. Sin embargo, fue en el taller comunitario donde encontró un espacio de transmisión de este bordado.
Su estilo se caracteriza por la creación de piezas pequeñas, generalmente flores como calas. Ella reconoce que buscaba la perfección en el dibujo, pero este bordado tiene una puntada simple, entonces debía modificar sus trazos para ajustarse a la estética del bordado tradicional: “Me costó afear el dibujo, por así decirlo. Entonces tuve que aprender que aquí no es la perfección, todo lo contrario.”
Claudia valora profundamente el aprendizaje colectivo y la generosidad de sus compañeras, quienes le compartieron materiales y técnicas al inicio. Además, ha transmitido este conocimiento a nuevas generaciones, incluso enseñando a su hijo a bordar un copihue para un trabajo escolar.
Más allá de la técnica, Claudia concibe el bordado como un camino de aprendizaje constante y un vínculo con la identidad local, plasmando en sus paños escenas del mar, flores y paisajes de la comuna, siempre con la intención de preservar y compartir la tradición."