Don Fernando Veas comenzó a cantar a lo divino cuando tenía alrededor de doce años. Su padre, Luis Alberto Veas, oriundo de Frutillar, comuna de Petorca, fue quien lo introdujo en el mundo del canto a lo divino.
A los veinte años se trasladó a vivir a Chincolco, luego en golpe militar, llego a vivir en sector Quebrada del Pobre.
Su padre fue su primer maestro: le enseñó tres o cuatro versos al principio, con paciencia y cariño. Más tarde, sus propios hijos le empezaron a leer versos y él los memorizaba. Así se fue construyendo su repertorio, entre la fe, la familia y los años.
La tradición siguió viva en su familia. Uno de sus sobrinos, Jaime, residente en Valparaíso, heredó el amor por los versos y quien aprendió a cantar por libros.
A lo largo de su vida, don Fernando ha cantado en muchos lugares: Placilla, La Higuera, EL Carmen, Las Palmas y otros puntos de la zona. Allí compartió vigilias y encuentros con grandes cantores como don Altamirano, don Miguel y don Cipriano.