"Lucía llegó al bordado gracias a su hija, quien lo aprendió en el colegio de Isla Negra y luego le transmitió la enseñanza. Aunque nació en Granero, encontró en Isla Negra el espacio para desarrollar su creatividad y vincularse con la comunidad de bordadoras, donde hoy participa activamente como tesorera.
Lo que más la atrae del bordado es la posibilidad de imaginar y construir historias a partir de su entorno: las trillas, la Fiesta de la Vendimia, la Laguna El Peral y las celebraciones de San Pedro son algunos de los motivos que plasma en sus piezas. Su proceso creativo comienza con el dibujo, al que luego da vida con hilos y colores, transformando escenas cotidianas en arte textil cargado de identidad local.
Lucía borda principalmente en casa, en las noches, adaptando su práctica según el ánimo y el tiempo disponible. Aunque reconoce que no siempre puede dedicar largas horas, cada obra es fruto de paciencia y dedicación. Además, ha transmitido este oficio a su nieta, quien comenzó a bordar desde los cuatro años y hoy, con catorce, sigue practicando, asegurando así la continuidad de la tradición familiar.
Como ella misma afirma: “Me gusta bordar… voy fabricando, haciendo la historia.”
Su trayectoria refleja la fuerza de la transmisión generacional y el valor de las agrupaciones de bordadoras como espacios de encuentro, creatividad y preservación de las tradiciones locales."