Luis comenzó a cantar a lo divino a los 15 años. Su padre, Ángel Custodio Becerra Becerra, del sector de Topocalma, también fue cantor a lo divino, y su hermano Juan Francisco Becerra Ramos, del Monte en Talagante, sigue igualmente el oficio.
Desde hace ocho años, Luis celebra a Santa Rosa el 22 de agosto. Realiza la novena con rezo y, en la última noche, con canto. Abre su casa, invita y recibe a muchos cantores. Para la despedida prepara cazuela, y comparte chicha caliente con naranja, como gesto de cariño y tradición.
Su concuñado, Juan Farías, también canta a lo divino.
Luis es agricultor y vende sus productos en la feria de Navidad: dulces de tablilla, tortillas de rescoldo y legumbres de su propia producción. Además prepara aguardiente y chicha.
Canta versos aprendidos de memoria, heredados de su padre.
Toca guitarra “por música”, como él dice, y canta principalmente en la comuna de Navidad; no ha salido a cantar fuera de la comuna. Su hijo, Luis Miguel Becerra Huerta, también cantó a lo divino en su infancia.
Luis siente que podría recibir apoyo para el canto que realiza por Santa Rosa. Invita a la comunidad a no dejar morir la tradición de la novena y del canto a lo divino. Hace un llamado a cuidar lo antiguo, porque —según dice— cuando ellos ya no estén, todo esto podría perderse si no se toma en serio.