"María Moyano es una artesana que representa la tercera generación de su familia dedicada al bordado. Aprendió observando a sus abuelas, tías y a su madre, y desde los quince años ha cultivado este oficio que hoy, a sus setenta y cinco, sigue siendo parte esencial de su vida. Para ella, el bordado es una verdadera terapia, una compañía cotidiana que le ayuda a sobrellevar la soledad y que se ha vuelto aún más significativa tras la pérdida de su esposo.
Su proceso creativo es narrativo: cada paño se convierte en una historia, una “novela” visual que plasma paisajes y escenas de lugares como El Quisco y Valparaíso, incluso cuando no puede visitarlos directamente. Moyano imagina, dibuja y borda con paciencia, transformando recuerdos y observaciones en arte textil lleno de color y significado.
Aunque sus hijas no han continuado la tradición, ella insiste en que la paciencia se aprende con el tiempo, tal como le ocurrió a ella misma. Además de bordar en casa, participa en organizaciones de bordadoras, donde ha ejercido roles de liderazgo comunitario, fortaleciendo la práctica colectiva y el valor cultural del bordado.
En sus propias palabras: “Esta es una terapia tan rica que el día que uno no borda se siente como así… es como una droga para mí.”
Cada puntada de Moyano es un acto de resiliencia y memoria, un testimonio de cómo el arte textil puede convertirse en refugio, compañía y legado."