"Patricia se inició en el bordado en el taller de la señora Leonor en Isla Negra, donde fue aceptada de inmediato y desde entonces no ha dejado de practicar este arte. Su trabajo se inspira en el entorno local: casas de campo, flores, el mar y el museo, motivos que reflejan la identidad de su territorio y que ella plasma con dedicación en cada pieza.
El bordado ha tenido para Patricia un profundo significado personal. En sus propias palabras: “Yo era muy depresiva y el bordado significaba mucho para mí, eso me hizo levantarme de la depresión que tenía.” Así, el oficio se convirtió en una herramienta de bienestar emocional y en una fuente de alegría que la acompaña día a día.
Aunque es la única de su familia que borda, Patricia ha compartido su conocimiento reemplazando a otras monitoras en cursos, contribuyendo a mantener viva la tradición en la comunidad. Forma parte de la Agrupación de Bordadoras de Isla Negra, donde se reúne los miércoles, aunque gran parte de su producción la realiza en casa, acumulando bordados durante todo el año para luego presentarlos en enero.
Su trayectoria refleja cómo el bordado puede ser tanto un arte como un refugio, un espacio de creación que transforma la vida personal y fortalece los lazos comunitarios."