Don Pedro Calderón comenzó a cantar cuando ya tenía más de veinte años. Todo lo aprendió por iniciativa propia, observando, escuchando y dejándose llevar, como una forma de mantener viva una costumbre campesina.
Aprendió a tocar guitarra de manera autodidacta, guiado únicamente por su oído y su perseverancia. Observaba cómo tocaban los demás y practicaba, durante el servicio militar conoció a un niño que también tocaba y que le enseñó algunos fundamentos básicos. A partir de ahí, Pedro continuó aprendiendo por sí mismo. Lo poco que sabe, como él suele decir con humildad, lo aprendió con esfuerzo.
A lo largo de los años ha cantado en distintos lugares de la zona, participando en encuentros, celebraciones y actividades.
En los últimos años, don Pedro ha comenzado a aprender acordeón, disfruta del proceso de aprendizaje.
Aunque no tuvo maestros ni una familia dedicada a la música, Pedro encontró en el canto y en la guitarra una compañía constante. A través de la música ha cosechado amistades, ha vivido momentos felices y ha descubierto una forma de expresión que lo define profundamente.