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Soledad, conocida cariñosamente como Sole, es la cuarta generación de su familia dedicada al bordado. Aprendió de su abuela Alejandrina, quien le transmitió no solo la técnica, sino también la pasión por los colores y la creatividad. Desde los doce años comenzó a dibujar y bordar, inspirándose en las experiencias cotidianas y en los recuerdos familiares: la casa de Neruda, el mar, el pan amasado en el horno de barro y las caminatas por Isla Negra.
Su proceso creativo combina observación e imaginación. Sole suele salir a caminar y lo que ve lo transforma en dibujos que luego borda, añadiendo colores y detalles que enriquecen la escena. Lo más singular de su práctica es que no se limita al espacio doméstico: también borda en la playa, junto a su familia, compartiendo el oficio con turistas y curiosos que se acercan a admirar sus telas.
Además de bordar en casa y en la playa, Sole pertenece a la Agrupación de Bordadoras de Isla Negra, donde mantiene viva la tradición y la conexión comunitaria. Su trabajo no solo es un arte, sino también una forma de transmitir la memoria familiar y de compartir la creatividad con nuevas generaciones.
En sus propias palabras: “Primero dibujaban, después marcaban con negro y después los colores… lo más entretenido eran los colores, porque mi abuela tenía un montón de lana de diferentes colores.”
Cada puntada de Sole es un homenaje a su abuela y a la tradición familiar, pero también una invitación a mirar el entorno con ojos creativos y transformarlo en arte textil lleno de vida."