"Sonia Álvarez es una de las portadoras más antiguas de la tradición del bordado en Isla Negra. Aprendió este oficio a los nueve años, acompañando a su abuela, quien la introdujo en el mundo de las telas y los hilos. Desde entonces, ha dedicado más de seis décadas a perfeccionar y transmitir esta práctica, convirtiéndose en un referente dentro del taller de bordadoras.
Su aprendizaje fue principalmente por observación, siguiendo los dibujos que su abuela trazaba en papeles de cemento y que luego se trasladaban a tela. Sonia recuerda con cariño esa enseñanza: “Como mi abuela pintaba en un papel de cartucho de cemento, en eso se hacían los dibujos, entonces uno después se lo mostraba a la señora Leonor y después tenía que pasarlo a una tela.”
A lo largo de su trayectoria, ha enseñado a otras personas, como una artesana jubilada de Algarrobo, manteniendo viva la transmisión generacional. Para ella, la tradición es un legado que no debe perderse: insiste en que los bordados no deben ser demasiado perfectos, pues la esencia está en la espontaneidad y en la identidad comunitaria.
Sus piezas han llegado incluso a Francia y Alemania en tiempos en que la producción se exportaba. Actualmente, comercializa sus obras en el local del taller y en ferias locales. Hoy, a sus 73 años (en 2026), Sonia sigue bordando con dedicación, consciente de que su trabajo es más que un oficio: es memoria, tradición y un acto de resistencia cultural frente al paso del tiempo."