La alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca es una técnica artesanal, cuyo conocimiento se transmite de forma intergeneracional a través de una socialización femenina dentro de un contexto de transmisión por línea materna. Este aprendizaje ocurre durante la infancia dentro del espacio doméstico como producto de un aprendizaje observacional basado en los lazos de parentesco y en la identificación con los congéneres. Las cultoras adquirieron el conocimiento observando a las integrantes de sexo femenino que formaban parte de sus familias: madre, abuela, tía, etc., generando implícitamente una conexión de maestra/aprendiz.

Para el desarrollo de esta técnica, es necesario conocer las 16 etapas que componen el proceso de elaboración de una figura. Para esto, las cultoras deben poseer conocimientos vinculados a su entorno y recursos naturales, puesto que las materias primas son extraídas de diferentes zonas de la localidad. Como también debe existir un dominio de la preparación de las materias primas, temperatura del fuego y al frío que se exponen las piezas durante las etapas de fabricación.

Su principal característica es que es un proceso manual, no en serie y sin la intervención de nuevas tecnologías, por esta razón ninguna pieza es igual a otra. Las cultoras fabrican su loza durante todo el año, aunque en algunos casos es el clima el que regula el ciclo de creación, ya que durante los meses de invierno, debido a las bajas temperaturas, las cultoras evitan el contacto con la greda. Además, a través de la creación, las artesanas recrean los elementos más significativos de la ruralidad y del entorno en el cual ellas están insertas, de esta manera sus figuras son la representación de un imaginario campesino.

En sus inicios esta alfarería fue utilizada como un medio de subsistencia, el que permitía a las alfareras obtener alimentos a través de una práctica denominada “conchabar” o trueque. Hoy, esta manifestación está compuesta por una amplia gama de figuras, distinguiéndose dos líneas de trabajo: una, denominada loza chica, decorativa, ornamental o de línea cerrada; y las lozas grandes, utilitarias o de línea abierta. Esta técnica artesanal es una expresión de la creatividad de quienes la practican y a la vez es un generador de identidad, ya sea local o nacional.

  • Identificador SIGPA: E3066
  • Folio: 2016_001
  • Documentador: Katherine San Martín
    Registro
  • Fecha de ingreso: 21-12-2017
  • Resolución: En trámite
    Investigaciones
  • Alfarería de Quinchamalí. Conocimientos y técnicas para la reproducción de un oficio tradicional - K. San Martin, 2015
  • Alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca. Conocimientos y técnicas para la reproducción de un oficio tradicional - K. San Martin, 2017
    Inventario
  • Fecha de ingreso: 21-12-2017
  • Resolución: En trámite
Ubicacion
Fotografías
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